Etiqueta: Poesía
al que sabe ser mi padre a pesar de su angustia
tengo dos memorias.
una no es mía,
es de mi padre.
esa memoria
me duele incluso más
que la propia.
con la mía,
recuerdo:
siempre algo se queda
afuera de nuestro abrazo.
El hambre de unos cuerpos
Pero el dolor es un animal con hambre propia. No se deja matar. Se instala en la piel. Se funde. Se apodera de todos los cuerpos. Los cuerpos que lloran, los cuerpos que duermen, los cuerpos que se desvelan, los cuerpos que no tienen una lágrima.
Cada día te escribiría un homenaje
tu magia fue el primer pájaro
del mundo
ya que cuando naciste
con tu don de ser distinta
la naturaleza decidió
mudarse a tu alma
Después del adiós, lo que queda es incendio
nuestro amor
una candela en lo oscuro de la habitación
el desborde de un cuerpo en el otro
el tiempo como obsequio
el tacto de los ojos
Sólo a mares puedo quererte
hoy tengo en mis manos
un suave deseo:
que nuestra amistad sea
un camino interminable,
un buzón lleno de versos
un abrazo sin cuerpos.
también tengo
unas cuantas palabras
para enviarte.
Todo lo que rompen las pausas
era la noche más oscura del año
una luz había quebrado a la mitad el tiempo
el silencio pronunciaba alguna cosa
buscaba un lugar para quedarse cerca
Devenir
Hacia el declive el esplendor,
hacia el desorden los organismos,
y a la muerte y la extinción,
deben ir.
Hacia la resignación el amor,
hacia el absurdo y el olvido
los héroes y los imperios,
deben ir.
El verso
El vacío es la substancia,
es la urdimbre de lo real.
En el vacío todas las frecuencias
están superpuestas.
La omnipotencia
solo yace en la amorfidad.
Idk what to call this
Sudor interminable
mi cuerpo es una figura de cera puesta bajo calor
pierdo el tiempo mientras intento retomar el hilo que me tejía
lo único tejido son pensamientos negativos sobre el devenir, sobre mí
siento en las entrañas cada punzada de la aguja
Fuego
Si aquel fuego pereciese
debería encontrar otro quemar
otra combustión para la llaga.
El aroma del humo desatado
llama la atención de la motilidad.
No hay rastro de ceniza ni de dolor
tal vez ya no quede carne.

