Reflexiones filosóficas políticas en torno al “Cuento de la Criada” 

Dentro de esta columna se tratará de analizar, brevemente, algunas reflexiones filosóficas tomando el curso de Territorio, Seguridad y Población (1978) de Michel Foucault; y usando como disparador la serie de Netflix del Cuento de la Criada (2017). Es necesario aclarar que algunos conceptos o contextos no se profundizaran dado que esta columna seria demasiada larga y perdería su objetivo. El objetivo principal es realizar algunas reflexiones, en torno a una serie consumida por una gran cantidad de personas, entablándose de este modo, una filosofía pop (en el sentido de un objeto consumido por las masas), muchas veces rechazadas en los círculos de las academias.

Conceptos filosóficos políticos a partir del ‘Cuento de la Criada’

Podemos empezar a decir que en esta serie se encuentra fuertemente presente la teoría del biopoder definido del siguiente modo: “[…] el conjunto de mecanismo por medio de los cuales aquello que, en la especie humana, constituye sus rasgas bilógicos fundamentales podrá ser parte de una política, una estrategia política, una estrategia general de poder” (Foucault, 2006 ,15).  Encontrándose de un modo visible, por ejemplo, en el control que se establecía en los cuerpos de las criadas, poniendo fechas para que sean violadas a través del ‘ritual’ (por su comandante), en el día donde su cuerpo es más fértil[1] (jugando así un rol que interesa a los dos componentes del biopoder: la biopolítica y la anatomopolítica). Estando principalmente presente la biopolítica, en el intento de Gilead de realizar un control de natalidad, en el que para ello usan a las criadas y con ello se expone un claro modo gobernar sobre la masa de la población. Mientras que la anatomopolítica, como control de los cuerpos individuales, se encuentra la estricta vigilancia y adiestramientos a los que se someten a todas las criadas y siendo uno de los castigos para adiestrar, usados por las tías, las mutilaciones y las lapidaciones públicas. Otro ejercicio que entraría en la anatomopolítica, es la vestimenta ya que cada uno tenía un modo particular de vestir: las criadas de rojo, las esposas de azul, las tías de marrón, las marthas de verde oscuro, entre otros. Realizándose así un ejercicio disciplinador en el cuerpo ‒un ejemplo de tantos que se muestra en la serie.

Además, es importante destacar que estos mecanismos presentes en el biopoder tienen “[…] el papel o función y tema, aun cuando no lo logren, consisten precisamente en asegurar el poder” (Foucault, 2006 ,16). Dicha función, hasta un cierto punto, lo logran con las criadas. Ya que hay momentos en que algunas, aunque sean pocas, pueden escapar del dominio y de estos mecanismos.

También podemos denotar que dentro de la vigilancia que se les realiza (principalmente a las mujeres, como sus respectivos castigos), varían depende el crimen, sus condiciones físicas, en relación con el grado de peligrosidad. Esta peligrosidad, se puede definir, con las siguientes palabras: “[…] cuando se toma la iniciativa de corregir a un detenido, a un condenado, se trata de corregirlo según los riesgos de recaída, de reincidencia que presenta, es decir, en función de lo que desde muy pronto se denominará su peligrosidad; otra vez un mecanismo de seguridad” (Foucault, 2006, 22). Con esta perspectiva, se puede comprender por qué el castigo de un hecho es a veces superior al delito, y aunque el castigo no lleve a poder corregir la actitud del delincuente, si conlleva a un control de la población, para poder mandar un ejemplo de disciplina (una economía de la violencia). Este hecho podemos encontrarlo en el cuento de la criada cuando en el muro debajo del puente, colgaban a las personas desertoras y que promulgaban una verdad subversiva al régimen; por ejemplo, el caso del sacerdote cristiano colgado en una horca ya que por obvios motivos no sirve para disciplinar a ese individuo, pero si para disciplinar a los demás con su ejemplo.

Todo este mecanismo se puede sintetizar como una economía porque “En el fondo, la cuestión fundamental es la economía y la relación económica entre el costo de la represión y el costo de la delincuencia” (Foucault, 2006, 24). Es importante aclarar que esta inversión, teniendo como base la peligrosidad, es una proyección hacia el futuro pero no estancada en el presente; por ello, no hay una respuesta única y segura, sino que las decisiones se basan en probabilidades (siendo temporal y aleatorio). En palabras del propio filósofo francés: “Lo que caracteriza en esencia el mecanismo de seguridad es, creo, la gestión de esas series abiertas y que, por consiguiente, solo pueden controlarse mediante un cálculo de probabilidades” (Foucault, 2006 ,40).

Dentro de estos modos de organizar el gobierno, el Estado y las relaciones de política exterior, es importante destacar que: “[…] entre todas esas formas de gobierno que se dejan aprehender, se entrecruzan, se entrelazan dentro de la sociedad y el Estado” (Foucault, 2006 ,118).  En otras palabras, los modos de realizar un gobierno, replicaran en una familia. Similar a como lo plantea Aristóteles, de cómo la estructura de una casa será el mismo modelo que el del gobierno, esto queda claro en su tratado ‘Política’: “[…] manda el libre al esclavo, y el varón a la mujer, y el hombre al niño […] hay una fortaleza para mandar y otra para servir […] El silencio es un adorno de la mujer” (Aristóteles, 2014, 273-274).  Esto puede verse claramente en la serie, puesto que en cada casa: el comandante manda, sigue la esposa (posee la facultad deliberativa pero no la autoridad), luego el ayudante (hombre), las marthas y al final de la cadena las criadas (similar a los esclavos[2]).  Se concibe como fundamental, recalcar la administración en las casas, porque: “[…] es necesario hablar, en primer lugar, de la administración de la casa, pues toda ciudad se compone de casas” (Aristóteles, 2014, 252).  

Antes de avanzar, es necesario aclarar, que la idea de la mujer en esta serie es distinto radicalmente al de Aristóteles y al de Hobbes: en la serie se plantea a todas las mujeres bajo una visión de inferioridad ontológica. Mientras que en Aristóteles, son distintos por utilidad y alma, pero nunca existe una inferioridad; incluso en el ‘Leviatán’ de Hobbes, podemos ver que argumenta: “Pues en lo que se refiere a la procreación, Dios ha asignado que el hombre se ayude de una mujer y, por tanto, siempre serán dos quienes tengan paternidad […] En los Estados, este tipo de controversias es decidido por la ley civil” (Hobbes, 2015, 165). 

Esto mismo se encuentra presente en Franςois de La Mothe Le Vayer, quien en su recomendación al delfín[3] habla del arte del buen gobernar como una: “[…] continuidad ascendente y continuidad descendente”[4] (Foucault, 2006 ,119). Marcando una gran diferencia en su visión, con respecto a Maquiavelo[5] que plantea la discontinuidad entre el príncipe y su principado, pero no plantea un camino para el buen gobierno solamente como el principie puede mantener el control de su principado (por medio de la violencia y la tradición). Maquiavelo lo manifiesta del siguiente modo: “Por eso es conveniente estar dispuesto de modo que, cuando dejen de creer, se les pueda hacer creer por la fuerza […]” (Maquiavelo, 2014, 21). Un ejemplo concreto de esto puede verse cuando tía Lydia dice ‘bienaventurados sean los mansos’ mientras que June (Defred), le responde ‘bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque el reino de los cielos les pertenece’ a lo cual tía Lydia le responde, electrocutándola, para así disciplinar su cuerpo. 

La Mothe Le Vayer llega a entablar una economía, usándose una interpretación de política en el sentido de policía o administración, no como la política de los filósofos (el del desacuerdo) como bien diferencia Jacques Rancière. Antes de continuar con el concepto de economía, veo interesante detenerse un momento, en otro concepto que distingue Carl Schmitt. Siendo esta, la división de amigo-enemigo, presente en la serie.  Este enemigo político, será entendido como:

Simplemente es el otro, el extraño, y para determinar su esencia basta con que sea existencialmente distinto y extraño en un sentido particularmente intensivo. En último extremo pueden producirse conflictos con él que no puedan resolverse ni desde alguna normativa general previa ni en virtud del juicio o sentencia de un tercero «no afectado» o «imparcial» (Schmitt, 2009, 57).

El enemigo público, que se habla aquí, no es un enemigo al que se deba sentir odio puesto que esos sentimientos, odio o amor, solo valen para la vida privada. Un claro ejemplos de estos enemigos públicos, poseyendo una gran alteridad entre ambos, sería el caso de June (Defred) y tía Lydia (la instructora de las criadas). Teniendo en cuenta las cosas que le hizo tía Lydia a June para ‘disciplinarla’ podríamos decir que no siente odio hacia la tía incluso en los momentos se compadece de ella (similar sentimiento que emerge de la tía hacia June u otras criadas), pero no por ello son amigas, sino que cada una sabe el papel que posee la otra en Gilead. Son totalmente contrarias, incluso entablando violencia una sobre la otra, diferenciando así claramente ciertos aspectos de la vida pública a la privada ‒con estas coordenadas, podríamos comprender uno de los mandamientos cristianos más importantes, ‘amaras a tu enemigo’ en este contexto ya no suena como algo contradictorio o imposible de lograr.

Esta misma economía también se basa en el concepto del buen gobernar como gobierno de las ‘cosas’, este modo de gobernar lo define Guillaume de La Perriére, una acertada interpretación hacia la utilización de la palabra ‘cosas’ lo realiza Foucault con estas palabras: “[…] el gobierno no se relaciona con el territorio sino con una suerte de complejo constituido por los hombres y las cosas” (Foucault, 2006, 122)[6]. Puede verse con claridad en la serie, el modo en que gobiernan Gilead los altos mandos militares que no lo hacen pensando únicamente en el territorio que disponen y el que disputan[7], sino que su objetivo principal es el poder ordenar las relaciones de sus ciudadanos: poniendo las mujeres fértiles (criadas) en casas de alto mando, estableciendo ojos (espías) en dichas casas, expulsando a las mujeres subversivas a trabajar a los campos de radiación, estableciendo como se debe vestir las personas dependiendo su escalafón, entre otras cosas.  Siguiendo esta lógica, Foucault afirma: “No es entonces la ciudad como estructura política, sino la gente, individuos o colectividad. Aquellos a que se gobierna son los hombres” (Foucault, 2006, 149).

A esta idea de gobierno por los hombres, Foucault hace una arqueología del saber llegando a confirmar que el origen de este modo de gobierno no es de los griegos, ni de los romanos, ya que viene desde oriente (precristiano y cristiano), donde subyace el poder pastoral, cuyo poder no se centra en los territorios (como los dioses griegos) sino en los rebaños; en especial “[…] en su desplazamiento, el movimiento que lo hace ir de un punto a otro […]” (Foucault, 2006, 154). Este concepto podemos verlo en algunas ocasiones como en el caso de que el pastor es un vínculo entre dios y el rebaño. Muy similar en Gilead, los comandantes como a los que estos designen en una estructura de gobierno, representan la voluntad divina y guían al país a un mejor futuro; un futuro más fértil porque conservan la bendición de su dios. Dicho poder pastoral tiene una paradoja muy interesante porque si bien se piensa al rebaño como un colectivo, a la misma vez se piensa en cada uno de ellos (omnes et singulatim).  El problema viene cuando se piensa la paradoja en el sacrificio,  expresada del siguiente modo: “[…] sacrificio de uno por el todo, sacrificio del todo por uno […]” (Foucault, 2006, 158).  Esta paradoja podemos observarla en el ‘cuento de la criada’, por lo menos según sus creencias como discurso público, cuando las tías realizan correcciones a las criadas, bajo un castigo físico, a veces con mutilaciones severas, para poder “salvarlas” del mal y regresarlas al buen camino con el resto del rebaño.

Para finalizar con este apartado de la economía, vamos a retomar la reflexión de la figura de la familia, entablando la diferencia en cómo se usa en la serie de la concepción de Aristóteles (la cual se mencionó que era similar, más no igual).  Esta diferencia, en esencia, se basa en que la serie la familia no será el modelo de gobierno (como ocurre en Aristóteles) sino la economía. Entendiendo esta economía política, bajo estas líneas: “Al permitir cuantificar los fenómenos propios de la población, la estadística pone de relieve la especificidad de ésta, irreductible [al] pequeño marco de la familia” (Foucault, 2006, 131).  Ahora bien, no por ello se dejara de lado la familia, puesto que es tomado como seno de la población y como una base esencial del Estado; en otras palabras, la familia pasa de ser un modelo utópico para un gobierno, a ser una herramienta para controlar la población (Foucault, 2006, 132).  Un ejemplo de esta cuantificación de la población, dentro de la serie, se podría tomar el modo de como Gilead controlaba la tasa de natalidad. Dividiéndolo bajo que sexo nacían, entablando una estadística de cuantos más podrían nacer de una criada fértil, para de este modo realizar estrategias de repoblación.

Llegados a este punto, se debería recalcar, que en ‘el cuento de la criada’ encontramos pensamientos de política más tradicionales y otros más modernos. Hasta ahora se pudo detectar, que retoma varias cosas del arte de gobernar, mientras deja de lado varias sobre el modo en que soberano se mantiene en el poder. Aunque una de las bases que si se mantiene, es en el modo de poder mantenerse con la autoridad, en este sentido se evoca más a una teoría de Maquiavelo  en el contener su principado por la tradición y la violencia. Puesto que en el arte de gobernar se realiza a través de estrategias, siendo la violencia una de estas pero no la principal, mientras que en la serie es una de las principales herramientas que utilizan los militares para gobernar Gilead.

Para ir finalizando es necesario aclarar que en la serie hay dominio y no poder, aunque pocos pueden escapar de este dominio. Puesto que el poder, es querer liderar a alguien, cuyas relaciones pueden tener modificaciones y resistencia; por esto las relaciones de poder implican la libertad, mientras más relaciones de poder hay ergo hay más libertad. Mientras que el dominio, delimita y estanca dichas relaciones de poder, a un determinado grupo de personas.

 Paradójicamente Gilead, que ejerce este dominio,  surge como un movimiento de resistencia (contraconducta), terminando aplicando un sistema autoritario-teocrático. Este Estado que surgió como contraconducta, genera nuevas rebeliones conductuales como es el caso de la rebelión de las marthas. Otro ejemplo surge en el episodio diez, de la primera temporada, cuando deben lapidar a la convicta Dedaniel (Janine) y las criadas comenzando con June (Defred) deciden dejar las piedras en vez de tirárselas a Dedaniel; como se lo ordeno tía Lydia.

Reflexiones finales:

Para finalizar esta columna, me gustaría rescatar, que si bien esta serie es de una ficción distópica. Pero nos engendra a la mayoría de los espectadores un cierto temor, aunque no tanto por lo que pasa en la serie, sino por lo que puede pasar en nuestra realidad concreta. Puesto que se encuentra latente ese mundo planteado en la serie, como proyección a un futuro probable, no es nada raro ni desproporcionarlo pensarlo. Ya que muchas prácticas, como fundamentos de ese Estado (Gilead), fueron usados en otras épocas e incluso algunos se mantienen en ciertos países. Como también algunos de estos planteados se encuentran visibles, aunque muchas veces de modo incipiente,  en varios discursos. Los cuales pueden sonar locos, o de gente que no piensa cuerdamente, pero el ignorarlos no le quita peligrosidad sino que lo aumenta; casos en que estas ideas fueron ignoradas y  pudieron dominar poblaciones, hay de sobra en nuestra historia mundial.  

Es por esto, que me pareció importante, realizar algunas reflexiones filosóficas políticas. Aunque varias no pudieron ser lo suficientemente profundizadas, puesto que son pensamientos complejos, los cuales solo se nombraron algunas categorías.  En torno a una serie, que podemos disfrutar al verlo, pero que también es un recordatorio de algunas cosas que pasaron y otras que no pueden volver a pasar.

Bibliografía:

Aristóteles (2014): Política, España, Gredos.   

Foucault M. (2006): Seguridad, territorio,  población: Curso en el Collége de France: 1977-1978, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica. 

Hobbes T. (2015): Leviatán, España, Gredos.

Maquiavelo N. (2014): El príncipe, España, Gredos.

Rancière J. (1996): El desacuerdo: Política y filosofía, Buenos Aires, Nueva Visión.  

Schmitt C. (2009): El concepto de lo político, España, Alianza Editorial.

Notas al pie de página: 

[1] Aquí también se puede observar, la noción de gobernar: en el sentido de dominio y en el sentido de comercio sexual (Foucault, 2006, 148).

[2] Aristóteles, define al esclavo, bajo las siguientes palabras: “[…] el que, siendo hombre, no se pertenece por naturaleza a sí mismo, sino a otro, ése es por naturaleza esclavo” (Aristóteles, 2014, 255).

[3] Un apelativo, a como se solían referir hacia los jóvenes príncipes, que heredarían el trono.

[4] Para La Mothe Le Vayer antes de que el príncipe pueda gobernar bien su Estado, debe primero: gobernarse a sí mismo, gobernar bien una familia y recién podrá gobernar bien el Estado.

[5] Es importante aclarar, que para Foucault Maquiavelo nunca realiza una teoría del bueno gobierno, solamente plantea como un príncipe puede adquirir y mantener su principado.

[6] Esta interpretación, invierte la lógica del pensamiento de Maquiavelo, en el cual se gobierna el territorio y como extensión a los ciudadanos que lo habiten.

[7] Siendo dos Estados los que aún no poseían,  entrando en disputa la soberanía total del país.

¿Cómo referenciar?
Pereyra, Santiago. “Reflexiones filosóficas políticas en torno al Cuento de la criada” Revista Horizonte Independiente (columna política). Ed. Catalina Obregon. 18 ago. 2021. Web. FECHA DE ACCESO. 

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