Capturaasas
b28e4e6c-8b16-4b72-a696-006f32cf04e4

¿Cómo escribir un texto y resultar sólo con algunas heridas?

Alguna vez me solicitaron escribir un ensayo. Un poco tosco, lento, sin gracia, trataba de escribir una y otra palabra corta que hiciera un buen conjunto con las demás. Es difícil realizarlo cuando no hay nada nuevo por contar.

Es un mundo donde todo parece ya dicho, es de mayor importancia el cómo se dice y las relaciones efectuadas entre lo enunciado. La originalidad parece no existir más, la opción a optar es buscar en archivos y en las bibliotecas algo que sirva, apropiárselo y colocar el sello propio, ese “ingrediente secreto, único y diferente” en cada uno.

El proceso creativo en la escritura posee similitudes con el artístico, se empieza con un lienzo en blanco, con un objeto encontrado, etc. que puede intervenirse de diversas maneras, como plazca, no solo pintándolo; igualmente, en la hoja vacía no se escribe exclusivamente en computador, sobre los mismos temas, con las mismas fuentes de letra y espaciado.

Las vanguardias del siglo XX representaron un cambio y creación de nuevas maneras de hacer y de expresión artística. Por ejemplo, se innovó con estéticas como el cubismo, el cual se expuso en un museo un orinal al revés para asemejarlo con una fuente, hasta llegar a concepciones como la de Manzoni —quien en los sesentas expone su obra Merdad’artista, o recientemente en el área comercial, la venta de la Pet rock.

A finales de este siglo la creatividad artística había llegado al límite. De igual manera acontece en diversas áreas, como en la filosofía con suficientes autores que plantean algo sobre el alma, el cuerpo, la mente, las emociones, así sea en lo más mínimo; incluso temas que parecen inusuales son tratados, como la percepción humana cuando se consume drogas, estudiada y analizada en el texto Las puertas de la percepción de Aldous Huxley. No existe tema o estética sin abordar, todo ha sido dicho o creado. Sin la oportunidad de realizar un producto o resultado nuevo queda hacer uno diferente: emplear la deconstrucción. Esta es desarmar lo hecho para distinguir y revisar cada parte, así se elige cuales se desea usar como referente a una idea propia para luego situarlas en la combinación pensada. Es disponer de un Lego, juguete cuyas fichas son determinadas pero con la posibilidad de armar cualquier figura al ensamblarlas.

Lo primero a realizar es definir una cuestión de interés propio para llevar a cabo, después elegir las fichas a usar del Lego y ensamblarlas con las propias —aquellas no vienen todavía en algún kit específico. Al final debe resultar un bonito y entendible modelo.

Con tantos sets de autos, robots, cajas con piezas ¿qué fichas elegir? Según el autor Austin Kleon un buen trabajo consiste en un buen “robo”. Los ídolos o los más conocedores del asunto en cuestión son los mejores candidatos a los cuales hurtar. Antes de continuar aclararé la diferencia entre el buen “ladrón” y el malo. Como expone Kleon en la página treinta y cinco (p.35) del libro Roba como un artista, copiar no es lo mismo que plagiar. Quien plagia anota todo tal cual; quien copia interpreta, analiza, relaciona, indaga, recorta, pega, mueve las manos, las muñecas. Coloca su empeño, su palabra. Este último es el buen “ladrón”.

Para un texto no basta “robar” bien, debe permitírsele ser legible y como dice Todorov, citando a los románticos, en Teorías del símbolo, que sea intransitivo y con coherencia interna, como el arte. La intransitividad se refiere a la capacidad del texto de defenderse solito, no requiere de un discurso, imagen o intervención adicional para justificarse y darse a entender, ni ningún otro tipo de apoyo o recurso externo a sí mismo. Acudir a dicho recurso significaría cambiar el escrito inicial, modificarlo; sería otro. La coherencia interna es cuando la melodía suena armoniosa, el guitarrista no puede ir a destiempo con el baterista. Las partes del texto, los capítulos, parágrafos, etc. son diferentes unos a otros pero están orientados a un mismo tema. Las partes separadas parecen inconclusas cada una, en conjunto se complementan.

Lo más recomendable es solicitar el favor a alguien para que lea su material, si solo su consciencia revisa, puede no percatarse de algunos errores. Confié en usted mismo y vuelva a revisar sobre lo revisado. No se preocupe por la extensión ni por saber cuando terminar, ni por la elección del tema, como dice Oscar Wilde “No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo”.

¿Cómo referenciar?
Delgado, Niño. “¿Cómo escribir un texto y resultar sólo con algunas heridas?” Revista Horizonte Independiente (columna literaria). Ed. Friedrich Stefan Kling, 3 jun. 2020. Web. FECHA DE ACCESO

Todas las marcas, los artículos y publicaciones son propiedad de la compañía respectiva o de  Revista Horizonte Independiente  y de  HORIZONTE INDEPENDIENTE SAS
Se prohíbe la reproducción total o parcial de cualquiera de los contenidos que aquí aparecen, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita por su titular.